Los jeroglíficos, aparte de ser esos pasatiempos que popularizó el Sr. Ocón de Oro en el diario ABC, eran la escritura de los habitantes del Antiguo Egipto.
Antes que nada explicar la palabra jeroglífico. Como siempre viene del griego.
Hiero = sagrado
Glyphos = escritura
Ahora está más claro ¿verdad?. En cualquier caso los egipcios de a pie no sabían leer ni escribir, y mucho menos en esta lengua tan difícil y exclusiva. Encontramos tres tipos de escritura en Egipto:
Jeroglífico
Era la escritura sagrada, utilizada por los sacerdotes, la realeza, y los escribas reales
Hierático
Era una versión cursiva, más esquemática del jeroglífico. Tambien utilizada por las clases altas.
Demótico
Esta era la escritura del pueblo, y era una simplificación del hierático.
Os preguntaréis cómo se descifraron estos signos misteriosos. Por el mismo precio, os lo voy a contar.
Todos sabéis que Napoleón hizo una campaña militar en Egipto. Pero Napo no era persona insensible, y no se limitó a llevar soldados con él, sino que llevó arquitectos, dibujantes, biólogos, botánicos, filólogos, etc. De toda la información que sacó se publicó una obra de arte no superada llamada "DESCRIPTION DE L’EGYPTE", que es un compendio de información sobre el país.
Pues en estas estaban cuando un día unos soldados estaban demoliendo un muro en la ciudad de Raschid (RosetTa le decimos nosotros) Y encontraron un bloque de basalto negro con una larga inscripción, que lógicamente no entendieron. Pero había por allí un filólogo llamado Jean François Champollion que según le echó el ojo encima dijo: ¡¡¡Míaaaa!!!
Y es que la piedra no era una piedra cualquiera. Tenía tres cuerpos de texto: 14 líneas en jeroglífico, 32 líneas de demótico, y 54 de griego. El texto en griego fue la clave, porque las últimas 28 líneas en griego son la traducción de las 14 líneas de jeroglífico.
Bien, pues el Sr. Champollion se sospechó algo de esto, e hincó los codos. Primero de todo descubrió que los signos encerrados en una especie de óvalo (cartucho) debían pertenecer a faraones. Y en el texto griego descubrió los nombres de Ptolomeo y Cleopatra. Entonces buscó estos cartuchos y cotejó con cartuchos de estos faraones que había en monumentos. Y se encontró con algunas coincidencias.
PTULMIS y KLEOPATRA tenían varias letras comunes. Las otras las dedujo, y a partir de ahí siguió resolviendo el enigma como cuando hacemos un pasatiempo de esos dificilísimos que publican los diarios en verano. Bueno, él ya llevaba muchos años dedicado a la labor de desciframiento, y tenía algunas cosas sobre las que basarse. También él era conocedor de la lengua Copta que era derivada del egipcio clásico.
Tras mucho estudio, logró establecer unas reglas básicas de gramática y darse cuenta de que el jeroglífico había cambiado a través de los tiempos. El texto de la Piedra de Roseta era de época muy tardía, y está en egipcio del llamado Ptolemaico.
El egipcio que se estudia para poder interpretar las inscripciones es el llamado Egipcio Medio, o Clásico.
Curiosamente, a pesar de que la piedra la descubrieron los franceses, en la actualidad está conservada en el Museo Británico de Londres, donde es una de las estrellas de la sala egipcia.
Y unas nociones básicas. En principio el jeroglífico fue un idioma ideográfico, esto es, un signo, una palabra. Más tarde comenzaron a "reforzar" estas palabras con signos fonéticos (por ejemplo para poner casa (pr) ponían el dibujito de una casa, pero además un signo p y un signo r). Incluso fueron más allá "explicando" si la palabra era concreta o abstracta. Si era concreta, reforzaban la grafía con lo que llamamos "determinativos". (Es decir, si querían poner la palabra hijo (sa) dibujaban un pato –palabra que debía "sonar" parecida a "hijo", y lo ilustraban poniéndole al lado una figurilla humana para "determinar" que estaban hablando de una persona. Sin esta figurilla, sería un simple pato. Pero si la palabra era inconcreta, por ejemplo los verbos de percepción, etc. Colocaban al lado de la palabra el dibujo de un rollo de papiro. Por ejemplo "belleza" (nfr) se escribiría con el signo nfr, acompañado de la f y la r y además el rollito de papiro.)
Parece muy complicado, pero en realidad lo es. Porque no se queda en esto, sino que es un idioma en toda regla con frases pasivas, subordinadas, negativas, interrogativas, etc. Y para acabar de arreglar el asunto tienen tres géneros (masculino, femenino y neutro) y tres números (singular, plural y dual). Y en cuanto a las personas verbales, tienen una más, es decir, yo, tu masculino, tu femenino, él, nosotros, vosotros y ellos. Vamos un dulce.
Si a pesar de todas estas amenazas seguís insistiendo en haceros escribas, sentados, naturalmente, podéis ir a esta dirección de un amigo que ha hecho un programa de jeroglíficos (llamado Amanuense) para ordenador.
www.egiptomania.com
Y si queréis otro tipo de indicaciones o bibliografía, preguntadme y os responderé encantada.