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Nuestra historia discurre
paralela desde el verano de 1999...
Entonces me proponen
hacer la mañana en sustitución de Carlos Herrera. A Ana Ramos la
conocía de vernos en los pasillos y de cambiar impresiones y ayudas, yo
te paso un teléfono y tú me recomiendas un invitado. Compartíamos el
gusto por los zapatos de tacón y la literatura (¿en ese orden?).
Estuvimos haciendo un programa inolvidable de verano y me di cuenta de
lo fácil que es trabajar con ella, contar con ella, disfrutar con ella.
Es organizada, trabajadora sin dejar de ser divertida. Así que cuando
me ofrecen la noche, no lo dudo le ofrezco venirse conmigo a la noche y
ha sido la mejor decisión que he tomado... ¿Ella ? Bueno, espero que
no se haya arrepentido, con eso me conformo.
¡Gracias Ana!...Ah, ahora somos
amigas...
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