EDUCACION SEXUAL

EDUCACIÓN SEXUAL

¿Qué soy? Esta es una pregunta que casi nadie responde con un “mujer” o un “hombre”, parecen tan obvias estas respuestas que nunca se enuncian y sin embargo la identidad sexual, es decir el saberse o reconocerse como perteneciente al género masculino o femenino, es uno de los más fuertes condicionantes del comportamiento humano y además los cimientos sobre los que se asienta el resto de la personalidad.

Las personas no deciden, en el sentido estricto de la palabra, su identidad sexual, ya que esta se va construyendo poco a poco, desde el mismo momento de la concepción con elementos biológicos, sociales y psicológicos.

Una mujer será mujer si el espermatozoide que ha entrado en el óvulo lleva una carga XX. La fórmula genética humana consta de 22 pares de cromosomas iguales, XX, mas uno, el 23, que puede ser XX o XY, el primero dará origen a una niña y el segundo a un niño, pero como todos los cromosomas de todos los óvulos son XX si una mujer pudiera fecundarse a sí misma, el producto sería siempre otra mujer. La diferenciación sexual la aporta el hombre.

En cada persona confluyen muchos elementos que sin formar parte de la conducta sexual son considerados componentes de la identidad sexual y consisten en las conductas, emociones, actitudes e intereses que en cada cultura manifiestan los miembros de cada sexo, son los llamados roles sexuales. Naturalmente estos roles varían mucho de un contexto cultural a otro y, en buena medida, están determinados por los prejuicios y las expectativas creados sobre lo que es natural, deseable o conveniente para cada sexo. Lo que se ha dado en llamar “la lucha de sexos” es la expresión de los desajustes y desigualdades existentes entre las personas.

Para entender esas diferencias los estudiosos han descrito ocho niveles que configuran la identidad sexual.

Sexo cromosómico o genético

Viene determinado por la dotación cromosómica. Las mujeres como hemos dicho tienen todos sus cromosomas iguales, los hombres no.

Sexo hormonal.

Todos los embriones pasan por una fase “femenina” es decir que el elemento base de la especie es el patrón femenino a partir del cual y gracias de las hormonas masculinas que el feto de este sexo empieza a fabricar se produce la masculinización, el embrión femenino no tiene necesidad de generar ningún tipo de proceso para contrarrestar las hormonas de la madre. Las mujeres tienen el mismo tipo de hormonas que los hombres (aunque en distintas proporciones) y alguna más como la progesterona.

Sexo anatómico

Físicamente es muy fácil determinar quién es quién ya que las mujeres poseen un órgano externo llamado vulva que las caracteriza.

La vulva situada en una oquedad cerrada y cubierta de vello al final del abdomen está integrada por:

Los labios mayores son dos rodetes verticales situados debajo del monte de Venus que recubren  todos los demás órganos vulvares, cerrados forman una hendidura vertical que hace un ángulo recto con la horizontal de la vagina plegada, consiguiéndose así que la cavidad genital femenina quede perfectamente protegida, estos rodetes son de tejido graso de mayor o menor volumen según el estado nutricional de la mujer y están cubiertos por piel y a veces vello. En su interior se encuentran las llamadas glándulas de Bartholin cuya secreción ayuda a la lubricación durante la penetración. Su función es esencialmente protectora  pero durante el coito forman una especie de embudo que recibe el pene y lo dirige a su lugar, el interior de la vagina. Son extremadamente sensibles al tacto y participan activamente en la función erótica femenina.

Los labios menores son dos repliegues de la mucosa que recubre la cara interior de los labios mayores, tienen una forma muy cambiante y muy diferente en cada mujer, pueden parecer dos colgajos que a veces se asoman al exterior o casi desaparecer en el interior de la vulva, coinciden por arriba con el capuchón del glande del clítoris y se abren por debajo alojando entre ellos al orificio de la vagina, por su estructura están formados por un núcleo de tejido conjuntivo, lleno de vasos sanguíneos y nervios, recubierto por una mucosa muy suave y delicada, su color varía del rosa suave al violeta oscuro dependiendo del color de la piel de la mujer y de los días del ciclo. Forman parte de la estructura del clítoris y funcionan como un órgano receptor de estímulos eróticos, manifiestan una extraordinarios dilatación y congestión vascular durante la excitación.

El clítoris era un órgano misterioso hasta hace muy pocos años. En los tratados de anatomía humana o animal no empezó a registrarse hasta los años 60 del siglo XX y fue considerado como una reliquia del pene, se le achacaban todos los males que aquejaban a las mujeres, ha sido extirpado, cauterizado y anatemizado por la mayoría de las culturas, en la Viena de Freud se cauterizaba el clítoris de las mujeres jóvenes que se masturbaban y en la actualidad la cliterectomía o ablación del clítoris se emplea en más de la mitad de los pueblos de la tierra.

El clítoris consta de tres partes: el glande que aparece como un botón entre los labios menores y que está cubierto por un capuchón de tejido mucoso que se sitúa sobre él como el gorro puntiagudo de un gnomo, el tallo que corre por debajo de la piel del centro de la vulva y las raíces que son dos y penetran profundamente en los tejidos musculares de la vulva situándose a ambos lados del orificio vaginal y apoyándose firmemente en la rama isquiopubiana de los huesos pélvicos.

El clítoris está formado por un tejido eréctil semejante al de los cuerpos cavernosos del pene.

El orificio vaginal o introito es la zona que desde los labios menores desemboca en la vagina, es la única zona sensible de esta, aunque sus terminaciones nerviosas no son muy abundantes posee unos nervios motóricos que anuncian la excitación y el final del orgasmo con pequeñas contracciones regulares. Está cubierto por una mucosa extraordinariamente delicada y suave; a su nivel se produce, en el momento de la excitación, la mayor cantidad de secreción de líquidos por exudación de una red vascular subepitelial.

La parte inferior del introito forma un arco invertido que une por debajo las dos partes laterales de la vulva, es la zona menos sensible de toda la vulva.

A continuación y hasta el orificio anal existe una almohadilla muscular muy sensible que se llama periné, la caricia en esta zona es muy placentera.

No podemos dejar de hablar de la parte de la vulva que goza de mayor prestigio social, el himen, es una membrana muy flexible que obtura parcialmente la entrada de la vagina. Es el residuo embriológico de la membrana cloacal que retiene toda las secreciones del cuerpo de Wolf primitivo y que funciona como un riñón en los primeros estadíos del feto. Ha sido dotado de extraordinaria importancia por multitud de culturas presentes y pretéritas, sobretodo en aquellas en las que la actividad sexual femenina se ve muy reprimida, ya que esta membrana se mantiene relativamente visible en mujeres muy jóvenes y representa una garantía para los hombres de que “la mercancía está intacta”. En las culturas occidentales, afortunadamente, su prestigio ha ido decayendo.

Los senos. La especie humana pertenece al grupo de los mamíferos, llamados así porque las crías durante la primera infancia se alimentan de un líquido que segrega el cuerpo de la madre, por lo tanto las hembras  de este grupo han desarrollado unos órganos que sirven a este fin: las mamas y las ubres. Las ubres son bolsas en las que se almacena la leche que fluye desde las glándulas mamarias a través de las paredes interiores, las mamas no son depósitos de leche, esta fluye estimulada por la succión de la cría en el momento de la lactancia, las hembras de los primates, a los que pertenecemos, tenemos mamas.

Las mamas humanas son dos una a cada lado del plexo solar, pero en realidad son consecuencia del agrupamientos de las doce mamas que corren paralelas desde el pecho hasta el abdomen en las demás mamíferas. Están formadas por: una cantidad  variable de grasa bajo la piel y que cumple la misma función que las jorobas de los camellos, sirve para acumular reservas de energía y agua, unas glándulas de secreción interna parecidas a un racimo de uvas que producen la leche, unos canales, los galactóforos, que transportan la leche hacía los pezones, una zona más oscura de color, llamada aréola, y un pezón prominente que agrupa varios canalillos por los que la leche sale al exterior. Algunas mujeres pueden tener uno o varios pequeños pezones debajo de las mamas o en el abdomen.

Las mamas y sobretodo los pezones son zonas muy sensibles y su caricia es muy placentera, la mayoría de las mujeres aprecian y desean una caricia en los senos y algunas pueden llegar al orgasmo con su sola estimulación.

En algunos textos se habla de caracteres sexuales secundarios, cómo la forma, tamaño y distribución del vello, el tono muscular o la distribución de la grasa corporal, los más arriesgados llegan a hablar de modo de pensar, respuestas emocionales, cualidades intelectuales o disposiciones afectivas, pero los modernos tratados de sexológia hacen notar que la mayoría de estas diferencias son más raciales y culturales que sexuales y que, en realidad, corresponden a las características del individuo de la raza dominante (blanco-centro europeo) y no a verdaderas diferencias físicas o psíquicas entre sexos. Veamos un ejemplo: En los manuales sexuales de los años 60 se nombra como diferencia sexual secundaria la distribución del vello corporal, se dice que el varón tiene vello abundante y fuerte en la cara (barba) y la hembra no, pues bien, y según esta descripción, el 70% de la humanidad masculina no son hombres porque ni los africanos, ni los asiáticos, ni los amerindios tienen barba en la cara...

 Sexo asignado

Corresponde a la etiqueta social que se le asigna al recién nacido. Esta asignación determina mucha de las conductas educativas. Se ha visto por ejemplo que las personas no se dirigen igual a un recién nacido si va vestido de rosa o lo hace de azul y que si no lleva distintivos de género manifiestan una ligera ansiedad ante el bebé y preguntan inmediatamente por su sexo. A la asignación de sexo corresponden infinidad de pequeños detalles que van a ir encauzando la mente del recién nacido hacia su enculturación, es decir, buscan el perfecto ajuste de su conducta al sexo que se le ha asignado, potenciando o impidiendo las conductas espontaneas que no se ajustan a esta asignación. A las niñas se les habla más bajo, se las atiende antes si lloran, se les permiten mayores niveles de dependencia, se favorecen sus conductas de apego, se les regalan juguetes de gran tamaño para que sitúen su espacio mental en espacios físicos reducidos y se coarta en ellas cualquier conducta de investigación o de independencia. Limpieza, aseo, belleza, corrección y expresión de emociones son factores de valor para las niñas, de tal manera estos valores están tan fuertemente introyectados en niños y niñas que, con apenas tres años, ya saben que la niña de mayor éxito social es la más guapa y dulce, al igual que el niño líder es el más fuerte. 

Sexo legal

Al sexo asignado le corresponden las ventajas o inconvenientes legales que determinan el puesto y la función que la cultura espera de ellos. La legislación vigente garantiza la no discriminación por cuestiones de sexo pero todavía hay lugares prohibidos a miembros de cada sexo; como acceder a funciones superiores en la Iglesia Católica, o entrar en unos urinario públicos reservados al otro sexo. Tambien existen algunos tabúes que la cultura exige a rajatabla, por ejemplo, a una mujer le está permitido usar prendas masculinas pero a un hombre le está estrictamente prohibido usar prendas femeninas, aunque esto en si ya supone un gran adelanto porque a primeros de este siglo todavía existía el castigo de excomunión para las mujeres que usaran prendas masculinas. Juana de Arco fue quemada viva en la hoguera por usar prendas de hombre y realizar tareas que sólo a estos les estaban reservadas. Afortunadamente, en la actualidad, las cosas no son tan duras para los hombres que usan faldas.

Orientación sexual.

La orientación sexual determina el objeto de deseo erótico, es decir, la tendencia a fantasear o tener relaciones sexuales con personas del mismo o del otro sexo.

Roles sexuales o sexo social o género.

En este grupo se reúnen los papeles que la cultura asigna a cada uno de los miembros de la sociedad, los papeles que desde tiempos inmemoriales se escriben para cada uno, que cada uno asume como personales y que conforman la imagen mental que cada uno tiene de si mismo y que constituye los cimientos de la autoestima.

Los hombres han de trabajar fuera de casa y aportar lo necesario para el mantenimiento de la familia, las mujeres han de cuidar a los niños, ancianos y disminuidos físicos y ocuparse de las tareas del ámbito privado, de la limpieza, de la cocina y de la medicina familiares.

Si alguno de los individuos de un género decide cambiar su rol, posiblemente se encuentre con la resistencia de los beneficiarios del rol. Si una mujer decide trabajar fuera de su casa, los miembros beneficiarios de su actividad dentro de la casa se quejaran y la labor de asignación que se le hizo desde la infancia le generará fuertes sentimientos de culpa que le harán asumir ambas tareas, las de dentro y las de fuera del hogar con gran esfuerzo que ella aceptará sin queja puesto que es el castigo necesario para no sentirse culpable.

Como he dicho, una de las funciones del rol es la de maternaje, el maternaje es complementario a la maternidad y consiste en el cuidado, la alimentación y la educación de las crías hasta que puedan valerse por si mismas. En la especie humana el maternaje es compartido, es decir es una función grupal, por esto la familia humana se mantiene unida durante toda la vida y es toda la familia (padres, abuelos, hermanos y parientes próximos) la que comparte estas funciones. Somos la única especie mamífera en la que a las funciones del maternaje están asociados, en igual medida que las hembras, los machos de la especie. Hay multitud de indicios que así nos lo confirman, por ejemplo:

El especial carácter protector de toda la humanidad, somos la especie con mayor capacidad de adopción, adoptamos tanto bebés como individuos adultos desvalidos, crías de otras especies e incluso plantas por el puro placer de cuidar y ver crecer.

Algunos autores incluso reflexionan sobre la lateralidad diestra en la mayoría de los individuos, siniestra en algunos y ambidextra en muy pocos, esto, que no ocurre en ninguna otra especie, se explicaría por la necesidad de cargar con las crías sobre un lado sujetándola con un brazo para dejar el otro libre, tanto hombres como mujeres son iguales en la frecuencia de esta propiedad.

Otra característica común a hombres y mujeres es la respuesta al llanto de la cría. Sólo los individuos que se encargan de las tareas de maternaje son sensibles a la llamada de protección de las crías y en la especie humana es así. Si los hombres están solos, el tiempo de reacción de la respuesta al llanto del bebé es el mismo que si hay mujeres solas, pero si hombres y mujeres están juntos, la respuesta de los hombres se inhibe a favor de la respuesta de las mujeres, esto quiere decir que tanto hombres como mujeres están naturalmente capacitados para cuidar y sacar adelante a las crías pero la enculturación ha favorecido que esta conducta sea casi exclusivamente femenina, reprimiéndola en los hombres si hay mujeres presentes.

Las mujeres están igualmente capacitadas que los hombres para tareas intelectuales o mecánicas, para responsabilidades que impliquen poder o autoridad o para actividades que supongan esfuerzo físico continuado pero, la cultura atribuye estas cualidades a los hombres y muchas mujeres así lo creen y todos sabemos que la fe es el principal motor de las actitudes mentales humanas, si alguien cree que no puede hacer algo no lo hará, pero si además el medio social en el que se mueve valora positivamente su creencia le será muy difícil o imposible saltar esas barreras y hacerlo, ya que, supondría perder su autoestima y el aprecio del grupo.

El lenguaje tambien es sexista e insiste en la invisibilidad de las mujeres. Cuando nos dirigimos a un grupo formado por varias mujeres y un hombre el correcto castellano sostiene que hay que emplear el masculino plural, posiblemente porque el uso del femenino atentaría contra la masculinidad del varón presente, pero el hecho real es que desde el principio las niñas van asimilando que su presencia es invisible en la historía ( los celtas, los íberos, los cartagineses, los romanos, etc.) en la ciencia (el hombre descubrió... colonizó... inventó...) y en todos los ámbitos sociales y culturales, (los reyes siempre son reyes, las reinas suelen ser regentes o consortes, los científicos, los pintores, los artistas no tienen su equivalente femenino). En la actualidad este aspecto se va haciendo consciente y muchas personas intentan cambiar el lenguaje o los libros de texto, aunque todavía una gran mayoría sigue insistiendo en que el término hombre es genérico y engloba tanto a hombres como a mujeres, cuando en la realidad psicológica se sabe que no es verdad, que el término genérico que engloba a mujeres y hombres es humanidad o persona.

La igualdad de valor entre hombres y mujeres no es sólo cuestión de leyes, es tambien cuestión de educación y cultura. Mientras haya mujeres que consideren a los hombres superiores y eduquen a sus hijos e hijas en estos valores la igualdad no será posible.

Ser mujer es algo más que ser madre, esposa, hermana o hija, es simplemente ser una persona libre, capaz de elegir su destino sin que la biología o la cultura pongan límites a su elección.

PILAR CRISTÓBAL.