BAJO SUS ALAS
La
revista "National Geographic" publicó hace unos años un artículo
sobre algo que ocurrió después de un incendio en el Parque Nacional
Yellowstone de los Estados Unidos.
Una
vez sofocado el fuego, empezó la labor de evaluación de daños. Caminando por
el parque, un guardabosques encontró una ave calcinada al pie de un árbol en
una posición bastante extraña. No parecía que hubiese muerto mientras huía o
atrapada por el fuego. Simplemente estaba con las alas cerradas alrededor de su
cuerpo.
Cuando
el asombrado guardabosques la golpeo suavemente con una vara, tres pequeños
polluelos vivos emergieron debajo de las alas carbonizadas de su madre. El ave,
sabiendo que sus hijos no podrían escapar del fuego, no los abandonó. Tampoco
se quedó con ellos en el nido sobre el árbol donde el humo sube y el calor se
acumula. Los llevó, tal vez uno a uno, a la base del árbol y ahí dio su vida
por salvarlos a ellos.
Podemos imaginar la escena: El fuego rodeándolo todo. Los polluelos asustados y la madre muy decidida, infundiéndoles paz a sus hijos, como diciéndoles: "no teman, vengan bajo mis alas, nada les pasará". Tan seguros estaban al estar ahí tocando sus plumas, aislados del fuego, que ni siquiera habían intentado salir del refugio materno horas después de apagado el incendio.
Enviado por Tana
© 2003 Pilar Socorro