Para
saber el valor de un nueve meses:
Pregúntale a un estudiante que suspendió el examen final.
Para saber el valor de un mes:
Pregúntale a una madre que ha dado a luz prematuramente.
Para saber el valor de una semana:
Pregúntale a un editor de la revista semanal.
Para saber el valor de una hora:
Pregúntale a los amantes que esperan para verse.
Para saber el valor de un minuto:
Pregúntale a la persona que perdió el tren, el autobús o el avión.
Para saber el valor de un segundo:
Pregúntale a quien haya sobrevivido de un accidente.
Para saber el valor de una milésima de segundo:
Pregúntale al atleta que ganó una medalla de plata en las Olimpiadas.
El tiempo no espera a nadie.
Atesora cada momento que tienes.
© 2004 Pilar Socorro