Textos para Pensar
Las Dos Vasijas
Un cargador de agua de la India
tenía dos grandes vasijas que colgaba a los extremos de un palo y que llevaba
encima de los hombros.
Una de las vasijas tenía varias grietas, mientras que la otra era perfecta y
conservaba toda el agua al final del largo camino a pie, desde el arroyo hasta
la casa de su patrón, pero cuando llegaba, la vasija rota sólo tenía la mitad
del agua. Durante dos años completos esto fue así diariamente, desde luego la
vasija perfecta estaba muy orgullosa de sus logros, pues se sabía perfecta para
los fines para los que fue creada. Pero la pobre vasija agrietada estaba muy
avergonzada de su propia imperfección y se sentía miserable porque sólo podía
hacer la mitad de todo lo que se suponía que era su obligación.
Después de dos años, la tinaja quebrada le habló al cargador diciéndole:
"Estoy avergonzada y me quiero disculpar contigo porque debido a mis
grietas sólo puedes entregar la mitad de mi carga y sólo obtienes la mitad del
valor que deberías."
Éste le dijo compasivamente: "cuando regresemos a la casa, quiero que
notes las bellísimas flores que crecen a lo largo del camino". Así lo
hizo la tinaja. y en efecto vio muchísimas flores hermosas a lo largo, pero de
todos modos se sintió apenada porque al final, sólo quedaba dentro de sí la
mitad del agua que debía llevar.
Él entonces le dijo:
-¿Te diste cuenta de que las flores sólo crecen en tu lado del camino? Siempre
he sabido de tus grietas y quise sacar el lado positivo de ello. Sembré
semillas de flores a todo lo largo del camino por donde vas y todos los días
las has regado y por dos años yo he podido recoger estas flores para decorar el
altar de mi maestro. Si no fueras exactamente como eres, con todo y tus
defectos, no hubiera sido posible crear esta belleza.
Cada uno de nosotros tiene sus propias grietas. Todos somos vasijas agrietadas,
pero debemos saber que siempre existe la posibilidad de aprovechar las grietas
para obtener buenos resultados.
© 2004 Pilar Socorro