Textos para Pensar

Dos Historias, un sólo mensaje...


 

1ª Historia: 

Una vez, un niño entró en la sala de emergencia de  un  hospital tras haber sido atropellado.

El motorizado que lo auxilió, al solicitársele que efectuara el depósito necesario para atender al niño, informó que no poseía en ese momento efectivo o cheque que pudiera dejar en garantía, pero que, si el hospital aceptase, efectuaría el depósito a primera hora de la mañana.

La enfermera, ante la imposibilidad de ordenar que el niño fuera  atendido, fue a consultar el caso con uno de los directores del hospital que, justamente esa noche, estaba de guardia.

El doctor no dio la orden de atenderlo, hecho que condujo a la muerte  de la criatura.

Cuando un rato después, el médico fue llamado para firmar el deceso del niño, descubre que éste era su hijo, quien pudo haberse salvado si  hubiese sido atendido...

 2ª Historia:

Antonio, un padre de familia, cierto día, cuando regresaba del trabajo, se encontró con un embotellamiento de tránsito infernal y notó que un señor conducía apresuradamente, cortándole el  paso a todo el que podía al tratar de abrirse paso entre los vehículos.

Cuando se  aproximó al carro de  Antonio, se le  atravesó de una manera tan brusca que por poco ocurre una colisión.

En ese momento, Antonio tuvo deseos de insultarlo e impedirle el paso, pero luego pensó:

¡ El pobre ! Está tan nervioso y apurado...   ¡ Sabrá  Dios si tiene un problema serio y necesita llegar cuanto antes a su destino !

Con estos pensamientos, detuvo por completo su auto y lo dejó pasar.

Al  llegar a casa, Antonio recibió la noticia de que su  hijo de tres años había sufrido un grave accidente y había sido llevado al hospital por su esposa.

Inmediatamente se dirigió al hospital; al llegar, su esposa corrió a  sus brazos y lo tranquilizó diciéndole:  Gracias a Dios todo está bien. El médico llegó justo a tiempo  para salvar la vida de nuestro hijo; ya está fuera de  peligro.

 (Enviado por Wendy)

© 2005 Pilar Socorro