La Grieta
Un cargador
de agua de la India tenía dos grandes vasijas que colgaba a los extremos de un
palo y que llevaba encima de los hombros.
Una de las
vasijas tenía varias grietas, mientras que la otra era perfecta y conservaba
toda el agua al final del largo camino a pie desde el arroyo hasta la casa de su
patrón, pero cuando llegaba, la vasija rota sólo tenía La mitad del agua.
Durante dos
años completos esto fue asi diariamente, desde luego la vasija perfecta estaba
muy orgullosa de sus logros, pues se sabía perfecta para los fines para los que
fue creada. Pero la pobre vasija agrietada estaba muy avergonzada de su propia
imperfección y se sentía miserable porque sólo podía hacer la mitad de todo
lo que se suponía que era su obligación...
Después de
dos años, la tinaja quebrada le habló al aguador diciéndole: "Estoy
avergonzada y me quiero disculpar contigo porque debido a mis grietas sólo
puedes entregar la mitad de mi carga y sólo obtienes la mitad del valor que
deberías recibir."
El aguador
apesadumbrado, le dijo compasivamente: "Cuando regresemos a la casa quiero
que notes las bellísimas flores que crecen a lo largo del camino." Así lo
hizo la tinaja. Y en efecto vio muchísimas flores hermosas a lo largo, pero de
todos modos se sintió apenada porque al final, sólo quedaba dentro de si la
mitad del agua que debía llevar.
El aguador
le dijo entonces "Te diste cuenta de que las flores sólo crecen en tu lado
del camino? Siempre he sabido de tus grietas y quise sacar el lado positivo de
ello. Sembré semillas de flores a todo lo largo del camino por donde vas y
todos los días las has regado y por dos años yo he podido recoger estas flores
para decorar el altar de mi Maestro. Si no fueras exactamente como eres, con
todo y tus defectos, no hubiera sido posible crear esta belleza."
Cada uno de
nosotros tiene sus propias grietas. Todos somos vasijas agrietadas, pero debemos
saber que siempre existe la posibilidad de aprovechar las grietas para obtener
buenos resultados.
© 2003 Pilar Socorro