El secreto del poder está en una espada que todos llevamos enfundada en una
vaina de piel que es la certeza. En la empuñadura va nuestro nombre grabado.
En un filo brilla la sabiduría femenina que es la intuición y en el otro
brilla la seguridad masculina que es la acción. Esa espada aparta la maleza
del camino, consigue alimento, protege de los malos augurios, conquista
tesoros y llena de orgullo a su dueño. Hay que desenvainarla y agitar los
aires con su grandeza pues la guía nuestro maestro corazón ya que ella es
nosotros mismos.